Despedida de Soltero Montañera

Despedida de Soltero Montañera

Este fin de semana pasado, con motivo de la despedida de soltero de Kiki. Mi primo José y trece amigos más, decidieron contratar los servicios de GranAlpina para pasar dos días en Sierra Nevada, disfrutar del entorno, de los amigos, aprender ciertas cosas de medio ambiente y montañismo y de paso hacer algo de deporte.

El sábado a las ocho de la mañana,nos dimos cita en la cafetería la Isla del Zaidín. Tras los saludos pertinentes ocupamos los asientos de nuestros coches y pusimos rumbo a la Alpujarra, que sería donde pasaríamos el fin de semana.

El Buitre y yo éramos los guías que conducíamos al grupo y mi hermano Santi aceptó mi proposición de echarnos una mano como apoyo, ya que necesitábamos su coche para meter a algunos del grupo y siempre viene bien contar con otro montañero para lo que pueda suceder, con el valor añadido de que cuenta con unas manos prodigiosas para la cocina, así que es perfecto (no tiene nada que ver con que sea mi hermano). Lázaro, hermano de Buitre y uno de mis mejores amigos, también nos acompañó el sábado, pero no se pudo quedar a dormir, ya que tenía que marcharse el domingo para Zarautz; fue una pena.

Una vez llegados a la Piuca, aparcamos los coches y antes de sacar las mochilas ni de preparar nada decidimos dar una pequeña charla acerca de quienes seriamos los guías, la ruta a seguir y algunas cuantas instrucciones para la caminata y cómo organizarnos en el refugio.

Sobre las once de la mañana estábamos en marcha yo como guía de cabeza, Buitre como guía de cola y mi hermano en medio del grupo. La salida comenzó con una pendiente no muy pronunciada, pero esta primera sudada siempre cuesta un poco hasta que calientas y coges ritmo. Tras una media hora de caminata, aprovechamos para hacer una parada de hidratación, y hacer una breve interpretación de lo que acabábamos de ver, que había sido un bosque de pino Negro “PinusUncinata” y pino Silvestre “PinusSilvestris”, característico de esta zona y, para mi gusto de los más bonitos y difíciles de ver, pues ya que este tipo de pinos solo se encuentran a cierta altura.

Poli explica y el grupo atento se hidrata.

Poli realizando una interpretacion del medio.

Continuamos la marcha a buen ritmo, dirección a las Alegas. El grupo iba bastante bien y unido, pero sin embargo decidí apretar un poco la marcha ya que noté como algunos están bastante fuertes, dividimos un poco el grupo, pero sin perder nunca la visual. Una vez llegados a las Alegas, hicimos una parada, para reagruparnos, picar algo y aprovechamos para hacer algo de interpretación acerca de la orografía de Sierra Nevada. Sin llegar a enfriarnos, continuamos la marcha, todavía nos quedaba la subida final, que será donde tengamos que ganar el máximo desnivel. Descendimos al collao de las Alegas y nos metimos en el espolón del Pico Tajo de los Machos, subimos a muy buen ritmo y esta vez el grupo se vuelve a dividir al igual que antes, sin perder la visual.

Buitre explica con el Tajo de los Machos de fondo

Buitre, Interpretación Geologica.

Una vez en cumbre, decidimos por unanimidad hacer el picnic allí, el tiempo era bueno, no soplaba casi aire y estábamos algo cansados de la subida. Así que sacamos la comida de las mochilas y nos pusimos a comer, disfrutando de la espectacular panorámica que nos ofrece esta cara de Sierra Nevada. Mirando al sur pudimos contemplar la Contraviesa, a su derecha se deja ver el mar intuyéndose el Atlas Marroquí al fondo;más a la derecha Tejeda, Almijara y Alhama. Mirando hacia el norte podemos divisar desde el Caballo hasta la Alcazaba, este tramo de la cuerda de los tresmiles. A la altura del Veleta pude ver tres Buitres Leonados volando en círculos y paso un rato mirándolos, un Aguila real, pasó sobre nuestras cabezas como una exhalación, un macho montes “CapraHispanica” de unos cuatro años se dejó ver a relativamente corta distancia y un par de hembras no estaban muy lejos de él.

Cerro del caballo, al fondo sierras de Tejeda Almijara y Alhama.

Caballo desde Tajo los Machos

Aunque estábamos en la gloria debíamos continuar la marcha, todavía quedaba más de la mitad de la ruta y eran ya las tres de la tarde. Bajamos al collao, para remontar un cerrillo justo encima, y así poder coger su divisoria y descender hasta rio Chico, donde aprovechamos para hidratarnos y esperar a los que venían más retrasados; la bajada es algo tortuosa y algunos vienen con problemillas en rodillas o tobillos así que van algo más despacio.

El grupo atraviesa un paso rocoso.

El Grupo desciende.

Desde el rio continuamos por la curva de nivel, ganando altura levemente, hasta el refugio del Cebollar, donde paramos para ver en qué estado se encuentra y la verdad es que nos sorprende comprobar que está en bastante buen estado.

Posando para la foto, el grupo en linea y el refugio impoluto.

Parte del grupo dentro del refugio.

Una vez en este punto y tras observar Buitre y yo los peñones que están justo encima del refugio, proponemos al grupo volver a subir, para hacer una pequeña trepadita por estos peñones, ya que son muy fáciles y no se necesita cuerda para progresar por ellos, pero nos permiten enseñarles cual es la sensación de un escalador al enfrentarse a una pared. Todos progresaron con facilidad y creo que quedaron satisfechos.

Jose treàndo y Buitre protegiendolo.

Jose, superando el resalte.

 

Desde aquí descendimos a la mancha de pinos y llegamos al refugio sobre las ocho de la tarde. Las cervezas estaban fresquitas y las gargantas secas, ¿Qué más se puede pedir? Santi comenzó a hacer uso de sus artes culinarias y nos preparó una fideuá, para chuparse los dedos. A las doce como los niños buenos a la cama que hay que madrugar.

Santi con el frontal alumbrando la sarten cocinando.

Santi cocinando fidegua.

El domingo nos levantamos sin resaca y no demasiado cansados, así que era perfecto para hacer otra ruta por la zona. Se trata de una ruta corta, ya que queríamos estar para la hora de comer en alguna Portugos, este sendero discurre por una P.R.(pequeño recorrido), que atraviesa un increíble bosque de Encina “quercus ilex”, Roble “ Quecus Robur” Castaños “Castanea Sativa” entremezclándose con un sotobosque de una biodiversidad y un calidad espectaculares.En un par de horas nos encontramos arriba y gracias a la sombra del bosque no hemos pasado demasiado calor.

Bajo el castañar el grupo sigue a Poli.

Santi, Poli y el grupo.

Santi, Buitre y Yo decidimos bajar corriendo hasta los coches, para recoger al resto del grupo y a esta propuesta se sumaron Pablete y Antonio Luis que están bastante fuertes. La bajada fue muy disfrutona, al más puro estilo “trail running”, pero algo corta; aun así el lunes tuve algo de agujetas en los cuádriceps. Recogimos al grupo, tomamos unas cervezas y nos fuimos a comer que nos lo habíamos ganado.
En definitiva ha sido una excursión en la que he disfrutado mucho tanto de la actividad como del grupo con quien la hemos realizado.

 

El vuelo del Águila

El vuelo del Águila

Un antiguo proverbio chino, reza así: Si el alumno no supera al maestro, el maestro habrá fracasado.

Me he acordado de este proverbio, porque hace dos semanas estuve en la norte del Veleta escalando una vía llamada El vuelo del águila. Para empezar quisiera mencionar la compañía con la que tuve la suerte de contar. En primer lugar Pelis (Panoramicas360), gran amigo de años atrás y compañero de cordada en numerosas ocasiones. Recuerdo la primera vez que me puse un arnés, unos esquís de travesía o unos crampones, él estaba allí para aleccionarme cuál era la mejor manera de hacer las cosas y cómo progresar en cada una de las distintas modalidades. Si esto lo sumamos a la empatía que nos une, el resultado es que no existe dinero en el mundo capaz de cubrir esta necesidad mía de desenvolverme bien por este medio que tanto me apasiona. La segunda persona con la que pude contar para realizar esta escalada fue Jesús Espinosa (Nevadensis), profesor mío en el curso de Técnico Deportivo de montaña primer nivel y director de mis prácticas en Picos de Europa, con quien he tenido la suerte de trabajar y así poder aprender cómo un experimentado guía de montaña conduce a una serie de personas por el monte, con seguridad y diversión, a la vez que se realiza una actividad de lo más interesante. Sus anécdotas, diversidad de gentes conocidas y su lectura del monte no pasa desapercibida por nadie que muestre un poco de interés por el tema.

Volviendo a la frase con la que he comenzado este texto y tan solo por jugar un poco con estas palabras, la verdad es que lo tengo complicado para tan siquiera alcanzar a cualquiera de los dos titanes de la montaña con los que pude contar ese día.

Con mis dos amigos tras finalizar la vía

Tras esta necesaria introducción, voy a pasar a detallar, como Nevadensis, Panoramicas360 y Granalpina, todos a una, realizan una de las vías más disfrutonas a la vez que sencillas de la Norte del Veleta, ideal para gente con algo de práctica en escalada y que quiera comenzar con gran pared, haciendo vías de largos. Desde aquí, animo a todo aquel que lo desee a que no dude en contratar nuestros servicios.

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Never of-Neveros

Never of-Neveros

Este pasado 25 de Julio de 2014, tratamos de encender una vela para el recuerdo de este antiguo oficio casi olvidado ya, por las generaciones venideras: Los Neveros. La idea es bien sencilla: salir de Granada, subir a la Sierra, coger nieve y bajarla a la ciudad. Sin embargo solamente cuando hicimos la ruta y nos metimos realmente en el pellejo de estos trabajadores, fue cuando nos dimos cuenta de que estaban hechos de otra pasta.

El viernes a las cinco de la tarde salimos Borja (arriero y guía) Jesús (interesado), yo (guía) y Cristóbal (burro), desde la localidad de Cajar, para encontrarnos con el otro grupo que venían desde Granada. El punto de encuentro fue como es lógico en el Camino Real de los Neveros, justo a la salida del pueblo. El otro grupo estaba compuesto por Jesús y Antonio (arrieros)Pedro y Manolo (interesados) de Beas de Granada, Buitre (guía) y Genil y Charcón (burro y mulo).

Sin mucha dilación y tras los pertinentes saludos continuamos la marcha. Son las seis de la tarde y el sol todavía hace buena muestra de su poder, nos obliga a beber agua a cada instante para no deshidratarnos. Continuamos dirección al Purche, por una pista de tierra, donde algunos ciclistas se cruzaron en nuestro camino, entre ellos Pablito, un buen amigo nuestro, que salió a nuestro encuentro. Paradita para comer algo y continuamos por la carretera asfaltada, hasta llegar al cruce donde cogeríamos una vereda dirección al Collao del Muerto, para llegar hasta los Peñones del Dornajo. A esta altura más o menos cayó la noche con lo que la caminata era más llevadera ya que la temperatura bajó algunos grados y la vereda era realmente bonita. Poco a poco fuimos ganando metros, hasta llegar a la antigua carretera del Veleta, la cual continuamos hasta la Hoya de la Mora, donde nos encontramos a unos observadores de estrellas, que nos trataron muy amablemente y nos hicieron unas fotos increíbles.

Ya estábamos muy cerca de nuestro objetivo, el ansiado nevero que se encuentra en Cauchiles. Pero al pobre Cristóbal no le hace mucha gracia continuar subiendo con lo que Borja y yo decidimos quedarnos con él para que descanse, coma y se hidrate. El resto de compañeros suben a por la nieve y nos la bajan en espuertas. Entre tanto parece que Cristóbal ha repuesto fuerzas y tras una copiosa cena comenzamos el descenso, lentos pero con paso firme. La noche está avanzada, serán las tres de la mañana cuando comenzamos la bajada. El Buitre, Borja y yo nos quedamos con Cristóbal, caminando a su paso, el resto de compañeros decide continuar con su ritmo ya que es muy superior al nuestro.

Hasta llegar al Purche la bajada resulto muy bien, pero una vez allí Cristóbal visiblemente fatigado decidió no dar ni un paso más, tras varios intentos de continuar, decidimos abortar allí mismo. María, (mujer de Buitre y buena amiga) se apiada de nosotros y viene a recogernos en el coche a las nueve de la mañana. El hermano de Borja nos manda a un amigo suyo que tiene un camión para trasportar bestias y se lleva a Cristóbal a su más que merecido descanso.

El resto de compañeros llegaron a Granada sin contratiempo alguno, sobre las nueve de la mañana.

Hasta aquí el relato de esta buena experiencia que trataremos de hacerla anualmente rememorando así a estos fenómenos de la montaña que eran los Neveros.