Never of-Neveros

Never of-Neveros

Este pasado 25 de Julio de 2014, tratamos de encender una vela para el recuerdo de este antiguo oficio casi olvidado ya, por las generaciones venideras: Los Neveros. La idea es bien sencilla: salir de Granada, subir a la Sierra, coger nieve y bajarla a la ciudad. Sin embargo solamente cuando hicimos la ruta y nos metimos realmente en el pellejo de estos trabajadores, fue cuando nos dimos cuenta de que estaban hechos de otra pasta.

El viernes a las cinco de la tarde salimos Borja (arriero y guía) Jesús (interesado), yo (guía) y Cristóbal (burro), desde la localidad de Cajar, para encontrarnos con el otro grupo que venían desde Granada. El punto de encuentro fue como es lógico en el Camino Real de los Neveros, justo a la salida del pueblo. El otro grupo estaba compuesto por Jesús y Antonio (arrieros)Pedro y Manolo (interesados) de Beas de Granada, Buitre (guía) y Genil y Charcón (burro y mulo).

Sin mucha dilación y tras los pertinentes saludos continuamos la marcha. Son las seis de la tarde y el sol todavía hace buena muestra de su poder, nos obliga a beber agua a cada instante para no deshidratarnos. Continuamos dirección al Purche, por una pista de tierra, donde algunos ciclistas se cruzaron en nuestro camino, entre ellos Pablito, un buen amigo nuestro, que salió a nuestro encuentro. Paradita para comer algo y continuamos por la carretera asfaltada, hasta llegar al cruce donde cogeríamos una vereda dirección al Collao del Muerto, para llegar hasta los Peñones del Dornajo. A esta altura más o menos cayó la noche con lo que la caminata era más llevadera ya que la temperatura bajó algunos grados y la vereda era realmente bonita. Poco a poco fuimos ganando metros, hasta llegar a la antigua carretera del Veleta, la cual continuamos hasta la Hoya de la Mora, donde nos encontramos a unos observadores de estrellas, que nos trataron muy amablemente y nos hicieron unas fotos increíbles.

Ya estábamos muy cerca de nuestro objetivo, el ansiado nevero que se encuentra en Cauchiles. Pero al pobre Cristóbal no le hace mucha gracia continuar subiendo con lo que Borja y yo decidimos quedarnos con él para que descanse, coma y se hidrate. El resto de compañeros suben a por la nieve y nos la bajan en espuertas. Entre tanto parece que Cristóbal ha repuesto fuerzas y tras una copiosa cena comenzamos el descenso, lentos pero con paso firme. La noche está avanzada, serán las tres de la mañana cuando comenzamos la bajada. El Buitre, Borja y yo nos quedamos con Cristóbal, caminando a su paso, el resto de compañeros decide continuar con su ritmo ya que es muy superior al nuestro.

Hasta llegar al Purche la bajada resulto muy bien, pero una vez allí Cristóbal visiblemente fatigado decidió no dar ni un paso más, tras varios intentos de continuar, decidimos abortar allí mismo. María, (mujer de Buitre y buena amiga) se apiada de nosotros y viene a recogernos en el coche a las nueve de la mañana. El hermano de Borja nos manda a un amigo suyo que tiene un camión para trasportar bestias y se lleva a Cristóbal a su más que merecido descanso.

El resto de compañeros llegaron a Granada sin contratiempo alguno, sobre las nueve de la mañana.

Hasta aquí el relato de esta buena experiencia que trataremos de hacerla anualmente rememorando así a estos fenómenos de la montaña que eran los Neveros.